Mis hijitos!

Lilypie First Birthday tickers

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Mis deseos para ustedes


¡¡¡¡GRACIAS A TODAS!!!


LES DESEO UN 2009 LLENO DE FELICIDAD, MUCHOOOO AMOR, SUPER BETAS, PANZAS GRANDES, ADOPCIONES FELICES, MUCHOS PAÑALES, MAMADERAS, JUGUETES, MILES DE RISASSS Y LAGRIMAS QUE SOLO SEAN DE EMOCIÓN!


¡¡¡Las quiero infinitamente muchoooo!!!!

viernes, 26 de diciembre de 2008

Otro año que no fue...

Se va el 2008 y este año tampoco pude tener mi milagro.


Teníamos tres ciclos de intento para lograr el embarazo con el tratamiento. Ahora tenemos tres ciclos perdidos. El embarazo no llegó. Medio año haciendo tratamientos con toda la ilusión del mundo y otra vez nos quedamos con los brazos vacios.


El 25 de diciembre se fue mi útima ilusión con la llegada de la indeseable, gracias Papá Noel!


¿Cómo seguimos ahora? no tengo idea, no puedo pensar, el dolor ahoga todas las ideas, no sé cómo seguir, no puedo más, no quiero más.

martes, 23 de diciembre de 2008

Felicidades!!!

Para todas mis amigas! que me acompañaron en este año, presentes siempre, con sus palabras de aliento, con sus demostraciones de afecto, con su apoyo incondicional: les doy mi más sincero GRACIAS!! y les deseo una muy ¡FELIZ NAVIDAD!

Que Jesús entre en los corazones de cada uno de nosotros.

Amigas queridas cuando den las 12 alzaré mi vista al cielo y pediré por cada una de ustedes!!

jueves, 4 de diciembre de 2008

El espíritu de la Navidad

Me siento mucho mejor Gracias a Dios, sí, gracias a Diosito a quien le pedí con toda mi alma que me devolviera la serenidad, que me diera paciencia y aceptación.

Ya se siente en el alma el espíritu de la Navidad, si Dios quiere el Niño Jesús nos traerá el regalo más lindo, ese que pedimos todos los años.

Les agradezco con todo mi corazón el apoyo que me dieron estos dias, ustedes son los ángelitos que Diosito puso en mi camino para ayudarme a seguir adelante.

Les regalo este hermoso cuento:

MILAGROS DE NAVIDAD

Había una vez, en un pequeño pueblo, un viejo pastor famoso y respetado por su sabiduría y su bondad. Su iglesia, bastante alejada de la plaza central del pueblo, se mantenía casi ignorada y oscura durante todo el año. Sin embargo, cada diciembre cuando se acercaba la Navidad, la calle entera de la iglesia parecía adquirir luz propia. Es verdad que el desproporcionado árbol de Navidad que el anciano armaba en el ciprés de la vereda, frente a la iglesia, irradiaba un brillo incomparable, pero no era sólo eso. Cada ladrillo del frente del viejo edificio parecía iluminarse desde adentro y alumbrar la que hasta unas horas antes era una de las calles más oscuras del barrio.
Desde la otra punta del pueblo se veía la luminosidad que parecía expandirse desde la vieja iglesia elevándose en el cielo. Quizá por eso, quizá por la nobleza del viejo pastor, hombre puro de alma y espíritu y pastor de fe inquebrantable, quizá por la suma de todas las cosas, la Navidad traía al pueblo un hecho que para muchos representaba su milagro navideño. Cada año, para estas fechas, todos los que tenían un deseo insatisfecho, una herida en el alma o la imperiosa necesidad de algo importante que no habían podido lograr, iban a ver al viejo pastor. El se reunía con ellos, los escuchaba, y los convocaba para que prepararan su corazón para un milagro antes de la Natividad.
Cuando el día esperado llegaba y todos estaban reunidos frente a la iglesia, el pastor encendía algunas luces más alrededor del árbol, y luego recitaba una oración en voz muy baja (como si fuera para él mismo). Dicen, que cada Navidad Dios escuchaba las palabras del viejo pastor cuando hablaba. Dicen que a Dios le gustaban tanto las palabras que decía, dicen que se fascinaba tanto con aquel árbol de Navidad iluminado de esa manera, dicen que disfrutaba tanto de esa reunión cada Nochebuena, que no podía resistir el pedido del pastor y concedía los deseos de las personas que ahí estaban, aliviaba sus heridas y satisfacía sus necesidades.
Cuando el anciano murió, y se acercaron las navidades, la gente se dio cuenta que nadie podría reemplazar a su querido pastor. Cuando llegó diciembre, sin embargo, decidieron de todas maneras armar el árbol de Navidad frente a la iglesia e iluminarla como lo hacía en vida el pastor. Y esa Nochebuena, siguiendo la tradición que el viejo había instituido, todos los que tenían necesidades y deseos insatisfechos se reunieron en la vereda y encendieron luces como lo hacía el viejo pastor. Se hizo un silencio. Nadie sabía lo que el viejo decía cuando el árbol se iluminaba por completo. Como no conocían las palabras, empezaron a cantar una canción, recitaron unos salmos, y al final se miraron a los ojos compartiendo en voz alta sus dolores, alegrías y temores en ese mismo lugar, alrededor del árbol.
Y dicen... que Dios disfrutó tanto de esa gente reunida alrededor del ciprés, frente a la vieja iglesias, hermanados en sus deseos, que aunque nadie dijo las palabras adecuadas, igual sintió el deseo de satisfacer a todos los que ahí estaban. Y lo hizo. Desde entonces, cada Nochebuena en aquella iglesia, alrededor de ese árbol tan especial, algunos milagros ocurrían.
El tiempo ha pasado y de generación en generación, la sabiduría se ha ido perdiendo. Y aquí estamos nosotros. Nosotros no sabemos cuál es el pueblo donde está la capilla. Nunca conocimos al bondadoso anciano y mucho menos sabemos cuáles eran sus mágicas palabras. Nosotros ni siquiera sabemos cómo armar nuestro árbol de la manera en que él lo hacía. Sin embargo, hay dos cosas que sí sabemos: sabemos esta historia, y sabemos que Dios adora tanto este cuento, que disfruta tanto de las historias navideñas, que basta que alguien cuente esta leyenda y que alguien la escuche, para que Él, complacido, satisfaga cualquier necesidad, alivie cualquier dolor y conceda cualquier deseo a todos los que todavía, aunque sea un poco, creen en la magia de la Navidad.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Preguntas

Hay sentimientos que no se pueden explicar, mucho menos a un niño de 9 años, pero es increíble como pueden sorprendernos...

Conversación de esta mañana con mi sobrino Nico:

Nico -¿Tía cuál es tu mayor sueño?
Flor - ... (Tragué saliva y sin decir palabra pensé "tener un hijo")
Antes de darme tiempo a responder cualquier cosa...
Nico -Ya sé. Tener un hijo ¿no?
Flor - ... (Me quedé muda)
Después de unos segundos...
Flor - s..s..si
Nico -Te leí la mente...
Flor - ...

Se me hizo un nudo el corazón.

lunes, 1 de diciembre de 2008

No puedo más

Hace 6 años, 9 meses, 3 semanas y 3 días que perdí mi primer embarazo. Hace más de 7 años que sueño con ser mamá. Este es, desde ese momento, el deseo más grande de mi corazón. Siento que nací para ser madre, es mi vocación. Soy mamá de los hijos que tuve y no nacieron, los llevo guardados en el alma y me acompañan cada segundo. Y soy mamá del hijo que imagino y que espero poder tener en mis brazos.
Si pudiera no sentir este amor que me consume, este deseo que me agobia, la vida, mi vida, sería más fácil, más alegre y menos tormentosa. Sólo quienes persiguen por años un sueño que no alcanzan pueden entender lo que siento.
No sólo me duele el pasado, el recuerdo de lo que no fue. Hoy me duele mucho más mi presente y el futuro me aterra.
Cuando se acercaba el final del 2007, a poco de perder mi cuarto embarazo,puse todas mis esperanzas en el año que empezaba.
Llegó el 2008 y volqué toda mi fuerza y mi energía en hacer el mejor tratamiento y pensé, realmente pensé que esta vez el milagro se me concedería.
Las posibilidades se redujeron a 3 ciclos de intento, eso es lo máximo que nos permite el tratamiento. Para mí, 3 intentos eran más que suficientes, estaba segura de que podíamos lograrlo!...
Pero ya empezó diciembre, el 2008 se termina, ya probamos dos ciclos sin exito, nos queda el último intento y hace semanas que me atormenta la seguridad de que este año tampoco será.
No dudo que algún día voy a ser mamá, pero siento que Dios me pide todavía muchas pruebas más, que me quedan un millon de lágrimas por llorar antes. Sé que tengo que ser fuerte, que tengo que aguantar, que no puedo perder la fe y mucho menos tengo que dejar de soñar, pero NO PUEDO MÁS!..
Estoy cansada, estoy enojada con la vida que me exige tanto. Odio con toda mi alma este cuerpo que no puede dar vida y odio no poder remediarlo, a pesar de todo lo que hago.
Mil veces le pedí a Dios que no me mandara otra vez un embarazo si no iba a poder conservarlo, y seguramente ahora no poder quedar embarazada sea la respuesta a mi súplica.
Realmente es mucho menos dolorosa la desilusión de saber que no hay embarazo,al terrible dolor de perderlo, pero aún así duele.
Creo en milagros, pero siempre le suceden a los demás. Las panzas siempre son de otra, los hijos siempre son de otra, los milagros siempre le suceden a otros.
Tengo un marido al que amo con toda mi alma, doy gracias a Dios por tenerlo y le ruego que no me lo quite nunca. Soy feliz con él, disfruto de la vida que tenemos juntos, me gusta mi vida y me siento rodeada de amor. Sólo quisiera no sentir más este vacío. Quisiera poder darle un hijo al amor de mi vida. Quisiera tener la increible bendición de saber que una personita late adentro mío y quisiera poder escuchar de esa boquita la palabra mamá ¿Es tanto lo que pido?