Mis hijitos!

Lilypie First Birthday tickers

martes, 20 de octubre de 2009

La maternidad “off road”

Por Ana Gabriela Mansilla-Río Jované México D.F.

En la vida siempre nos enfrentamos con dos alternativas para realizar todo: podemos irnos por el camino fácil, pavimentado y recorrido por la gran mayoría o podemos alcanzar la meta por caminos menos transitados, terregosos y casi siempre con piedras, pendientes, troncos, lodazales, subidas y bajadas escarpadas pero que al final hacen que termines con una sensación de logro y de satisfacción por el esfuerzo y el trabajo invertidos. Los trayectos “off road” requieren de tener un equipo especial: camionetas “todo-terreno” o 4x4 que nos permiten enfrentar las adversidades. Esto implica mayor resistencia, mejor potencia y tracción, además de una continua colaboración entre el piloto y el copiloto. El trabajo es necesario en equipo porque de no ser así podemos sufrir accidentes serios.

La maternidad y todo lo que ello significa —embarazarse, dar a luz y criar hijos— es un acto que no es cuestionado; se da como un hecho desde el momento en que nace una niña. El mundo ha venerado, desde sus inicios, la fertilidad y la fecundidad, así que todo aquello que es capaz de reproducirse es bueno. Lo contrario —la infertilidad y la esterilidad— en el mejor de los casos, no se menciona pero lo mas común es señalarlo y alejarlo del resto de la comunidad. Todo esto hace que cuando se experimentan problemas para embarazarse, una no quiera mencionarlo, a veces incluso ni a las personas mas cercanas.

Cuando era niña nunca me cuestioné qué era eso de “ser mamá”; simplemente las mujeres eran mamás porque así era y punto. Las niñas jugábamos a las muñecas para aprender a ser mamás y todas mis amigas tenían mamás. De hecho, las mujeres que no tenían hijos eran pocas y generalmente no estaban casadas así que “no podían ser mamás”. Esa era mi percepción del mundo y de sus reglas.

Cuando llegué a la adolescencia lo primero que me recordaba mi madre era del “peligro de salir embarazada”, así que había que cuidarse de los muchachos y “darse a respetar”. En resumidas cuentas: no tener relaciones sexuales, ni a tan temprana edad, ni fuera del matrimonio porque después que iba yo a hacer con un bebé. Nadie cuestionaba tampoco entonces la habilidad de las mujeres para tener hijos.

Durante mi juventud y la universidad había cosas mucho más importantes que lograr que tener hijos. Un matrimonio fallido y una carrera demandante hicieron que pospusiera la maternidad durante un poco más, pero nunca cuestioné mi capacidad de embarazarme: si soy mujer, luego entonces me puedo embarazar cuando yo decida y cuando yo considere que la situación es la indicada, ¿no?

¡Pues no! Llegó el momento indicado, la situación adecuada y la persona esperada pero yo no quedaba embarazada, y ahí comencé un largo y tortuoso camino que hasta la fecha parece no terminar.

Después de largos y vergonzosos tratamientos, incontables visitas a ginecólogos y especialistas en infertilidad, inyecciones ya ni tan dolorosas por la frecuencia, más que por otra cosa, y una abundante cantidad de lágrimas, empecé a preguntarme si todo este asunto de la maternidad era en realidad para mí. ¿Acaso no sería un premio especial sólo para aquellas mujeres que merecían ser madres por algún designio divino? ¿O acaso había alguna cuenta karmática pendiente que me condenara al inframundo de las “no-madres”? Finalmente, ¿qué era toda esta alharaca sobre la maternidad?

Entonces me di cuenta que vivimos en un mundo que gira en torno a la fecundidad y que sólo aquello que se reproduce vale la pena; lo que no es fértil no sirve. Esto es verdad con plantas y animales porque a las mujeres sólo se nos mira con lástima en el mejor de los casos y en el peor nos alejan de los grupos; no vayamos a contagiar a las demás. Y de hecho, aun si nosotras no somos la causa de la infertilidad en la pareja, se presume que así es porque los hombres no pueden tener problemas.

Toda esta situación me hizo cuestionar la maternidad como concepto, como una meta en mi vida. Después de cada intento fallido —es decir, después de cada ciclo en el que no había embarazo— pasaba de la ira, a la depresión y de regreso. La montaña rusa no sólo era hormonal sino también emocional. Pasaba en un instante de no querer niños y buscar las cosas buenas de ser mujer sin hijos, a la necedad casi obsesiva de lograr un embarazo costara lo que costara; incluso mi vida si era necesario.

Al final la decisión no fue del todo mía. Con dos angelitos perdidos a la temprana edad de 7 semanas y sin más recursos para seguir en la carrera, económicos, emocionales y anatómicos (perdí trompas y ovarios en el intento) un día tuve que verme al espejo y enfrentar mi realidad como mujer: no puedo embarazarme, ni dar a luz hijos porque soy estéril, entonces… ¿qué me queda si quiero ser madre?

Para empezar tuve que redefinir mi concepto de maternidad. Madre no es la que concibe y da a luz, más bien madre es la que cría, protege, se alegra con los logros de sus hijos y llora con sus lágrimas.

Es aquella persona que siempre estará en la “esquina” de sus hijos a pesar de todo y es la que se encarga de llevarlos por buen camino, entre otros múltiples y complejos trabajos.

Y entonces las preguntas clave: ¿sería yo capaz de hacer todo eso y más por un bebé que no es de mi sangre? ¿Podré quererlo como si en realidad fuera mío? ¿Y si no se parece a nadie? ¿Y si no me cae bien o no hacemos “clic”? ¿Acaso esto no será una forma de “maternidad de segunda”… criar al hijo de otra mujer? Adoptar se volvió mi única opción si en realidad quería ser madre.

Una vez analizado y repensado acepté el reto. Pensé que de aquí en adelante el camino iba a ser mucho más fácil de lo que habíamos enfrentado, pero qué equivocada estaba. Para empezar, México resulta uno de los países con mayores dificultades legales para adoptar y los tiempos de espera son en promedio de 2.5 años por niño. Pero lo más desalentador no es eso, sino que la mayor parte de las instituciones que otorgan niños en adopción se rigen por parámetros religiosos y si no cumples con ellos (como nuestro caso) no entras ni a la puerta principal.

Ahora tenía que demostrarle a la sociedad que sí era material para ser madre. Entras en un laberinto de trámites burocráticos interminables y de escrutinios sobre tu vida y tu persona. Me pregunto: si esto se aplicara para todas las mujeres que se embarazan y dan a luz, ¿cuántas en realidad tendrían permiso para tener hijos?

En muchos lugares fuimos rechazados por no estar casados bajo la religión Católica, en otros tantos porque mi edad entonces, 38 años, me hacía una madre “muy vieja” para un bebé. Así que lo único a lo que podía aspirar era a un niño mayor de tres años. Incluso llegaron a preguntarnos “por qué habíamos tardado tanto en aplicar para adopción”, como si nos hubiéramos retrasado a propósito, y en las instituciones en que fuimos aceptados la espera era muy larga.

En fin, como alguien me dijo un día en el que estaba a punto de “tirar la toalla”: los tratamientos son un volado, pero la adopción, una vez aceptados en la lista de espera, es segura aunque se tarde.

Pero este camino no está libre de piedras tampoco. Cuando teníamos cerca de dos años esperando, nos llamó la casa hogar para decirnos que tenían a nuestro hijo. Esas palabras sonaron a música en nuestros oídos. Todavía recuerdo que era septiembre, así que salimos volando (literalmente) para tener todo listo para un bebé. No podíamos creerlo; finalmente después de muchos años seríamos tres.

Llegamos con abuelas, ropa, sillita para coche y todo lo necesario y lo no tanto. Pero las noticias no fueron buenas: no tenían al niño porque parece que la madre se había arrepentido al final y había decidido quedarse con el bebé. El dolor fue tan fuerte y el coraje y la rabia tan intensos. Parecía que la vida nos seguía jugando rudo. Lo único que nos dijeron entonces es que “era designio de Dios” y que había que seguir esperando.

Este bebé lo sentía tan mío como si lo hubiera traído dentro de mí durante nueve meses y ahora me lo quitaban; ya había perdido tres hijos. ¿Qué hacer? ¿Qué camino tomar? ¿Debía seguir adelante o de plano claudicar? Puse como fecha límite mis 40, todo sufrimiento debe terminar en algún lado. Si no era mi destino ser madre, tampoco lo iba yo a presionar, pero si tenía una vida que seguir, no podía seguir suspendida en el limbo.

Diecinueve días después de mi cumpleaños recibimos una segunda llamada. Tenían un niño para nosotros y ahora sí no había duda. El día que conocí a José María fue como si yo lo hubiera parido. Miedos, inseguridades y una inmensa alegría. No sabía yo que se pudiera amar de esta forma, simplemente era perfecto. Todas mis preguntas se fueron al bote de la basura; claro que lo quería y lo iba a querer, por supuesto que lo iba a criar y a proteger y a apoyar y que yo iba a ser su más ferviente admiradora y porrista.

¿Que yo no lo concebí? No es cierto, lo he traído dentro de mi corazón desde hace mucho, mucho tiempo. ¿Que no es hijo de mi sangre? Y eso qué, va a crecer conmigo y seré yo quien le enseñe el mundo. ¿Que si no se parece a la familia? Bienvenida la diferencia porque traerá cosas nuevas. ¿Que si es maternidad de segunda? Pues se siente de primera.

Desde el principio mi esposo y yo habíamos decidido tener más de un hijo así que volvimos a empezar la ruta pensando que como ya conocíamos el camino iba a ser mucho más sencillo en la segunda vuelta. Pues no, hace dos años que metimos la solicitud para un segundo hijo y no ha sido fácil.

En esta ocasión también hemos tenido pérdidas, porque al igual que la primera vez, nos llamaron un día y al día siguiente resulta que siempre no. Esa vez no nos descorazonamos tanto y seguimos esperando. Finalmente llegó la llamada: nos dieron un lindísimo bebé de casi cuatro meses.

Documentos en orden y trámites en tiempo y forma. Cuál no sería nuestra sorpresa que a la vuelta de mes y medio nos llamarían para decirnos que la madre se había desistido y no daría al niño en adopción. Con un dolor que no había yo conocido hasta entonces tuve que devolver al que ya consideraba yo mi hijo. Sentí que tanto la vida como Dios y la justicia me volvían a poner en el banquillo, ¿Qué acaso yo no tengo derechos también? ¿Qué acaso el mejor beneficio del niño es andar dando tumbos por todos lados hasta que se decida en dónde pertenece? ¿Y mientras esto pasa, qué hay de él? ¿Puedo o no llamarlo mi hijo? ¿Puedo seguir esperándolo o empiezo otro trámite? ¿Será este niño mi cuarta pérdida? ¿Tendré otra oportunidad y todavía estaré en forma para cuando llegue?

Todo esto lo pienso cuando me siento en mi escritorio muy temprano en la mañana y contemplo el amanecer que se ve por la ventana de mi cuarto de trabajo. Éste ha sido un camino muy largo hacia la maternidad pero por cada tropiezo he tenido mil recompensas. Este recorrido ha tenido muchas piedras, uno que otro tronco y más de una ladera empinada que hemos tenido que enfrentar desde diferentes ángulos. Más de una vez hemos necesitado usar la doble tracción de nuestro matrimonio y la coordinación entre piloto y copiloto se ha ido afinando, incluso hemos llegado a cambiar de asiento.

Esos rayos de sol me dicen que todavía hay esperanza y que, a pesar de todo, cada una de mis lágrimas se ha visto recompensada con intereses por esos pequeños logros que tienen los niños. Su primera sonrisa, sus dientes, sus pasos y ahora sus palabras, pero sobre todo cada vez que siento sus bracitos alrededor de mi pierna o de mi cuello, cada vez que recibo un beso lleno de dulce y cada vez que oigo su voz gritar “mamá”. Hoy por hoy soy tan madre como cualquiera y cuando me ven con mi chiquito de la mano nadie sospecha el dolor y las lágrimas que he tenido que pagar por ese título.

Hay veces que para llegar a una meta es necesario salirse de los caminos pavimentados, usar un buen equipo con resistencia y tracción y tener un excelente compañero de viaje para lograr lo que se quiere. Oír que me digan mamá todos los días por la mañana sabe a triunfo.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Mi cumple!!



HOY 09-09-09 CUMPLO 31 AÑOS. ESTE AÑO NADA DE BALANCES, DE DESEOS, DE RECUERDOS TRISTES. QUE EL PASADO SE QUEDE ALLA EN LOS 30 QUE DEJÉ ATRAS, QUE EL FUTURO VENGA COMO MAS LE GUSTE. Y EL PRESENTE ES HOY, ESTE INSTANTE, NADA MAS.

EL MEJOR REGALO: EL HOMBRE QUE TENGO AL LADO! HOY NO PUEDO PEDIR NADA MAS, SOY AFORTUNADA. Anoche me quedé hasta las 2 de la mañana viendo "Los puentes de Madison" por vigesima vez; fue mi autoregalo de cumpleaños. Me doy cuenta de que no todas las mujeres tienen el coraje para quedarse con el hombre que aman, y pocas tienen la suerte de casarse con él. Yo me casé con mi Robert Kincaid.

lunes, 19 de enero de 2009

Regalo de una buena amiga

Mi querida Moni me envió por mail esta hermosura de cuentito y le pedí permiso para publicarlo porque es realmente maravilloso. Gracias Moni!!! te quieroooo!!



“En nuestra casa ha nacido un niño. La semana pasada aún no estaba aquí, y ahora se oye su voz hendir el aire, se oyen pasos apresurados en el piso superior, y largas fajas blancas flamean al soplo de la brisa en las ventanas del patio. Se ha asomado el rostro radiante de la señora Ana y le ha dicho a Jorge:
- ¿Quieres venir a ver a nuestro nene?
Jorge ha subido, conteniendo la respiración, caminando en puntas de pie.
Ha visto al niño recién nacido.
- ¿Cómo ha nacido?
- Mi esposo ha ido al pinar de la Negra y lo ha encontrado, chiquito, chiquito, a los pies de un pino.
Jorge me dice que el niño nuevo es una cosa minúscula, tiene una cabecita gruesa como una piña; y después le asalta de repente el deseo de saber de sí mismo y me pregunta:
- Y yo, ¿cómo he nacido?

Refleja en los ojos límpidos, como las gotas de rocío sobre las hojas de la encina, toda la anhelante espera de su corazón sediento de verdad, y repite:
- Y yo, ¿cómo he nacido?

Quisiera encontrar el cuento más bello para su sed, que es clara y palpitante como sus ojos serenos en donde se asoma el alma. Y busco las fábulas de la montaña, luminosa de glaciares inmensos como los castillos del sueño, busco las leyendas de las flores que abren su corola al cielo en los pastos de los Alpes perfumados, y los cuentos del mar donde las algas fluctúan mudas en el agua verde, entre los deslumbramientos argénteos de vibrantes y silenciosas criaturas; busco las cosas más grandes y maravillosas; los mediodías llenos de sol, henchidos de vida y de color, las noches con el cielo profundo de estrellas; una belleza infinita y misteriosa quisiera que hubiese creado a mi hijo.
Y los ojos de mi niño, fijos en los míos, esperan ansiosos y confiados en la verdad de mis palabras.
Entonces, despacito, despacito, le cuento la fábula más hermosa, la fábula más verdadera.
- ¡Te he hecho yo... yo, poco a poco, dentro de mi corazón!
El niño levanta el rostro, que dibuja un estupor nuevo; los ojos se le agrandan y pestañean; la boca, carnosa y coralina se entrecierra.
- ¡Oh! - murmura, y una sonrisa tímida e incierta le corre por la cara. Dice todavía:
- ¿Sí?
- Sí, amor; como las plantas que tienen encerrada entre las ramas oscuras la vida de una flor y un día la yema despunta de la corteza y se abre la corola en una cosa que es infinitamente clara y bella.
- ¿Así?
- Así, y por esto tú eres mi hijo y ningún otro puede serlo y yo te quiero a ti más que a cualquier otro niño, porque tú solo estás hecho de mí. Y en mi corazón, en donde te he tenido por tanto tiempo, está tu huella, ha quedado la imagen de tu rostro y la forma de tus manos, y cuando yo te acaricio es como si tú volvieras a estar todo en mi corazón y tomar nuevamente tu lugar en mí y a llenarlo de alegría. ¿Cómo, otro que no tiene tu cara, podría entrar en mi corazón, que ha quedado sellado con tu imagen?
La sonrisa se hace segura en la cara del pequeño. Todo esto es ciertamente verdadero porque, está tan claro, que él lo puede entender.
- ¿Y en tu corazón he estado mucho tiempo? – pregunta todavía.
- Mucho tiempo, así, casi un año. Era hermoso llevarte en el corazón y sentirte crecer poco a poco, y setirte mover y vivir; y mi corazón te quería inmensamente y mis manos, que no podían acariciarte todavía, cosían las batitas y las gorritas, y las acariciaba pensando en ti.
- ¿Por qué es así?
- Es así porque lo ha querido Dios. Tú sabes que todas las cosas son como Dios las ha querido.
El niño calla. Después se pone a jugar. Tal vez ha olvidado la hermosa historia.
Pero, por la noche, cuando lo acuesto, sonríe de improviso ante un pensamiento suyo y dice:
- Entonces, mamá, cuando yo estaba en tu corazón, tu corazón era mi casa, y toda tú eras mi jardín.
Y yo sentí que mi ser exultaba en una alegría pura y florecía como un jardín a la caricia de estas palabras. Despúes he rezado en la oscuridad, mientras el nene dormía su sueño tranquilo, he rezado fervorosamente entre el calor de lágrimas buenas.
- ¡Señor! Haz que yo sea su jardín. Que sepa hacer florecer en mi espíritu el pensamiento de la belleza que da alegría, que sepa encontrar para este jardín el más puro cielo y el aire más límpido, que sepa detener la luz que ilumina lo verdadero. Que pueda siempre, este hijo mío, volver a mí y encontrar su jardín donde pueda descansar y reconfortar el corazón, y todo sea verdadero, hermoso, sencillo y puro como las cosas queridas por Ti, ¡oh Dios mío!”


miércoles, 14 de enero de 2009

Milagritos cotidianos

Leyendo los comentarios que me dejaron en el post anterior me doy cuenta de que todas pensaron que estoy mal. Es probable que cuando escribí el post tuviera bronca porque todo se complica más y más, pero aunque parezca increíble estoy bien.

Creo que diciembre fue el mes donde lloré todas las lagrimas del año, donde tambien me enojé con la vida. Despues vino una etapa donde no quería pensar, ni sentir ni existir para que no me doliera. Pero ahora, estoy en paz. Ayer fui a la psicologa y lo primero que me preguntó fue: ¿cómo estás Florencia? y mi respuesta fue "debo estar bien porque me siento realmente bien" y es así. Aceptar que el tener un embarazo se hace cada vez más dificil duele y mucho, pero creo que ya estoy haciendo mi duelo y me empiezo a sentir liberada.

Ayer pensaba en todas las dificultades que pasamos y debe haber una razón para ellas, una razón mucho más grande y poderosa que mi deseo y que por supuesto yo desconozco. Entonces anoche me acosté y le pedí una señal a la Virgencita.
Esta mañana me levanto a las 7 de la mañana y pienso "bueno la señal no apareció durante la noche", luego me siento en la pc y encuentro un mensaje de mi nueva amiga bloguera, diciendo "Flor, mi niña, te he dejado un regalo en mi blog, ya verás como te anima. Besos. María" y ahí estaba mi señal, enviada por esta persona maravillosa que apenas conozco y que lleva el nombre de la Virgen. Este es el regalo, espero que les llene el corazon como a mí.





Este es el camino que está trazado para mí y el que tengo que recorrer. Si la adopción es la forma en la que voy a parir a mi hijo está bien, soy feliz porque es la decisión de Dios y sobre todo porque es mi hijo el que me espera!!

GRACIAS POR CADA UNA DE SUS PALABRAS!!! Aunque no me sentía mal ayer, ustedes me hacen sentir siempre mucho mejor con todo el amor que me dan! Gracias!!!
Les contesté a cada una en el post anterior y me doy cuenta de que es verdad, sueno mal, pero no estoy triste, sí siento bronca de que todo sea tan dificil, y estoy re podrida!!! Quisiera que las cosas fueran un poco más simples...pero bueno, igual seguiré luchando como siempre!

martes, 13 de enero de 2009

Resumen medico mensual :)

Bueno, como es de público conocimiento, pasaron los 3 meses que teníamos para buscar embarazo con el tratamiento de la hematologa y el embarazo núnca apareció. Estoy transitando el cuarto mes que fue sólo de "dejarlo pasar" porque ya no usamos el clexane (heparina).

Por otro lado, como hicimos vacunas de linfocitos, inmunologicamente teníamos 6 meses de búsqueda (recuerden que estamos en el cuarto). En el caso de que quisieramos arriesgarnos a buscar sin el clexane, sólo nos quedan dos meses antes de tener que hacer el refuerzo de las vacunas.

Podríamos decir dos meses son dos oportunidades, no está mal, pero aca viene el siguiente asunto:
Hoy vi a mi gine y me mandó a hacer analisis de progesterona una semana despues de mi proxima ovulación (mientras tanto cuidarnos) porque le parece que mi fase lutea está mal y es un factor importantisimo en la implantación!! ¿por qué ningun medico nunca antes me hizo este analisis tan simple?????

Evidentemente todo está dado para que en los proximos meses ni se nos ocurra volver a intentar.
Tengo que hacerme estos analisis, rogar que den bien, porque si dan mal hay que corregir la fase lutea con un tratamiento (otro más!) y volver a preparar las vacunas con la sangre de Leo, inmunizarme y con mucho viento a favor, recien en mayo o junio podríamos volver a intentarr!! aaaaaaaahhhhh!

Afortunadamente estamos encarando la adopción que nos abre otras oportunidades, o eso me gustaría seguir creyendo, porque en estos días he recibido de personas que ya hicieron los tramites, unos mails totalmente desmoralizantes, me tiraron abajo todas las ilusiones con sus comentarios negativos, de lo dificil y horrible de la situación. Y yo que estaba tan feliz!!! Igual haremos los trámites y sea cual sea el camino algun dia voy a ser mamá! he dicho!

viernes, 9 de enero de 2009

El ejercicio físico y yo

A mis cuatro años de edad empecé Danza clasica. Despues de dos años de técnica y más técnica abandoné totalmente desilucionada de que todavía faltaban un millon de años para bailar "El lago de los cisnes" jajaja.

Despues de eso mis adorados padres decidieron que tenía que nadar como un delfin y tuve que soportar años de natación en verano e invierno! sii, en invierno tampoco me salvaba porque me enviaban a la pileta climatizada.
Mi papá ama el agua, le da lo mismo si es pileta, mar o rio, se convierte en pez cuando tiene cerca un poco de agua, es como un sireno que le sale la cola y desaparece en el agua jajajja, ama nadar! Mi mamá todo lo contrario, le tiene terror, tanto miedo que odia hasta las piletas pelopincho (condición que llevo en mi ADN).. Aprendí a nadar? si, pero nunca lograron que lo disfrutara.

Por mi cuenta empecé aerobics. Le di continuidad por algunos años hasta que mi profesora decidió no dar más clases y se metió a trabajar en una farmacia (nada que ver!) y por más que busqué y busqué no volví a encontrar una profe que me gustara su forma de dar clases, lo cual me llevaba a abandonar en pocos meses.

De ahí en más hice aerobics, step, aerobox, aerosalsa. Siempre por algunos meses y despues me cansaba o aburría.

Luego llegó el tiempo de ir al gym a hacer aparatos (complementos y pesas) y encontré otra cosa que me gustaba mucho, con un buen instructor y me mantuve firme llendo todos los dias... Hasta que un día el profe me invitó a salir, esa fue mi ultimo dia, no volví a ir!

Un día por curiosidad caí en una clase de Axé (brasilero) y me enamoré perdidamente del baile y la cultura brasileña!! era infaltable a las clases toda la semana, luego salía y bailaba en mi casa, los viernes a la noche nos ibamos a un boliche brasilero y los domingos bailabamos en el pub donde teniamos las clases en la semana. Fue la mejor época porque nunca disfruté tanto hacer ejercicio, y estaba flaca como un palito!! Lamentablemente despues cerraron el lugar y me quedé sin mis amadas clases.

Despues vino otra epoca haciendo aparatos con otro profe, que duró bastante tiempo. Hasta que pasó lo inevitable: me aburrí! y dejé.

A mitad del año pasado me entusiasmé con el Tae-bo, que me sigue encantando pero como tengo los videos en casa, me da fiaca ponerlos jajaja.

Y por más que me aburro fácil de todo lo que empiezo, y tengo cero constancia y disciplina, como soy testaruda, ayer empecé Indoor Cycle!!! Expectacular! me encantó la clase!! Me morí!! Cuando salí estaba en estado vegetativo del agotamiento que tenía, pero es increíble! Se los recomiendo si quieren algo intenso para adelgazar sin hacer ejercicio aerobico. Espero durar por lo menos unos cuantos meses hasta sacarme de encima los kilitos de más!

Mi nuevo desafio:

miércoles, 7 de enero de 2009

Dos mamás

Encontré este poema y me pareció tan hermoso!

Legado del hijo adoptado:

Había una vez dos mujeres, que no se conocían
De una no te acuerdas, a la otra llamas madre.

Dos amores diferentes se cruzan, para crearte a ti,
una se convirtió en tu guía, la otra en tu sol

La primera te dio tu vida,
y la segunda te enseñó a vivir.

La primera te dio la necesidad de amor
y la segunda estaba ahí, para entregarse a ti.

Una te dio la nacionalidad, la otra te dio un nombre.
Una te dio las semillas del talento, la otra te enseño la perseverancia.
Una te dio sentimientos, la otra calmó tus miedos,
Una vio tu primera dulce sonrisa, la otra te secó las lágrimas.

Una te dio libremente, era todo lo que podía hacer,
La otra rezaba por un hijo y Dios la llevó derecho a ti.

Y hoy tu, lleno de lágrimas, me haces la misma pregunta de siempre
“¿De cual de los dos amores soy yo el fruto?”
De ambos cariño, de ambos,
Tan solo son formas diferentes de amor.

Autora anónima



Las circunstancias de la vida nos hacen lo que somos. No debemos juzgar las razones de la mamá biológica que entrega a su hijo. Esa mamá le dió la vida. En vez de juzgar podemos hacer lo mejor posible por darle a ese niñ@ la felicidad que perdió o quizas nunca tuvo. Podemos darle una familia!
Todos necesitamos que nos den amor, todos necesitamos sentirnos amados.

sábado, 3 de enero de 2009

Volví!!!!! Con felices novedades!

Hoy puedo pensar el 2008 como un buen año. Fue un año donde me pasaron cosas hermosas:

Empezando por el 16 de febrero que dimos el Sí ante Dios. Nuestro casamiento fue la manera más hermosa de reafirmar nuestro amor y de seguir buscando a nuestro hijito con la bendición de Dios.



A mitad de año Leo cambió de trabajo, lo que nos permite pasar muchas más horas juntos, estar más tranquilos y no menos importante, estar mejor económicamente.



Pusimos toda nuestra energía en dos nuevos tratamientos, dimos todo de nosotros para cumplir nuestro deseo de ser padres, la peleamos con todo.



Fue un buen año, aunque llegando a su final no me quedó más que aceptar dolorosamente que ese no sería el año en que me anunciarían mi feliz embarazo.



Diciembre fue un mes de duelo, un mes de aceptar que las cosas no suceden siempre como las planeamos, que los tiempos de Dios son muy diferentes a los nuestros. En diciembre tambien aprendí, que la vida no se detiene, y mientras esperamos el milagro, tenemos que seguir avanzando, seguir poniendo todo nuestro esfuerzo en ayudar a que los deseos se cumplan algún día y mientras tanto disfrutar de cada segundo de la vida.


Y como la vida sigue y no nos espera, comenzó un nuevo año. Y lo empecé con toda la alegría, rodeada del amor de mi gordi y mi gran familia y dando gracias por todas las cosas hermosas que me pasan.



Dicen que cuando una puerta se cierra, otra se abre, aunque no sea la puerta que esperabamos. En este caso, las puertas al hijo biológico no se cierran, pero como todos los caminos conducen a Roma, decidimos empezar a transitar el camino de la adopción.

Es todo un mundo nuevo por descubrir, sé que es un proceso largo, pero tambien lo siento como una elección tan maravillosa! Sé que esta es la mejor decisión porque desde que lo decidimos siento una paz increíble en mi alma.



Hablamos muchas veces de la adopción, pero este es el momento de pasar de las palabras a los hechos, porque la busqueda comienza cuando tomamos la decisión y nos ponemos en marcha, no antes.

Sólo Dios sabe lo que tiene guardado para mí.


Entendí que la vida siempre nos sorprende, así que yo pondré todo de mí, como lo hago siempre, pero dejo en las manos de Dios el momento en el que llegue mi hijo. Y el camino por el que lo haga...