Mis hijitos!

Lilypie First Birthday tickers

viernes, 9 de julio de 2010

Los enanos felices en su casa, nuestra casa

Se buscan, se aman. Estuvieron un año y medio separados y ahora están reconociendose, conociendose, aprendiendo a ser dos nuevamente. Kevin aprendiendo a correrse y dejar que mamá y papá se ocupen de Demi, y disfrutando de ser cuidado él también, por primera vez. Demi alucinado con su hermano mayor, lo imita en todo, lo persigue, lo harta! 

Desde el primer momento que pisaron su nueva casa se sintieron felices, y se les notaba! Demi comenzó a reir, abrazarnos, darnos besos. Sin poder expresarlo con palabras, con sus gestos parecía querer decirnos lo feliz que era. Kevin necesitaba creer que ésta era "su casa para siempre", lo preguntó muchas veces y cada vez su alegría se hacia más visible

La vinculación

La vinculación fue totalmente agotadora. Nos ibamos todos los dias a las seis o siete de la mañana para estar allá a las nueve. Los nenes estaban separados y hacía un año y medio que no se veían, por cuestiones de absurda burocracia y porque a la justicia y directivos institucionales les importa un carajo que dos hermanos que sólo se tienen el uno al otro, se separen. Así que todos los días pasabamos a buscar a Kevin por el hogar y de ahí  a ver a Demian. Nos reuníamos con el equipo técnico y después pasabamos el resto de la mañana con los nenes.
Fue díficil, conocerlos, que ellos fueran confiando en nosotros, que ellos se reconocieran y se aceptaran como hermanos nuevamente, muchas horas en las que había que inventar qué hacer para entretenerlos, dónde ir, ya que fueron dias de muchisimo frío y  ni siquiera había un shopping para pasear un rato. Demian almorzaba a las 11:30 y luego su siesta, que si no la hacía se ponía fastidioso y se quería ir. Muchos días se lo llevaban a dormir y nosotros salíamos a pasear con Kevin, lo cual nos sirvió para fortalecer el vínculo con él.
El primer día que los vimos para mí fue terrible, no tuvo nada de lo mágico y maravilloso que había soñado tantas veces. Despues de tantos años de espera, de tanta busqueda, de imaginar cómo serían sus rostros,  de preguntarme qué edad tendrían mis hijos, de donde serían, cómo se llamarían, finalmente el momento de conocerlos llegaba y estaba aterrada. Me preguntaba si podría cuidarlos, quererlos, ser buena madre, que me quisieran, y mil pavadas más. A eso se sumaron los nervios de caerles bien, de gustarles el primer día...Y cuando los vi no sentí nada especial, eran dos personitas que no conocía y que se suponía eran mis hijos. Tuve ganas de llorar, pero no podía llorar. La vinculación duró muchas horas para ese primer día donde ellos tampoco entendían quienes eramos ni por qué se tenían que quedar con nosotros. Kevin se enganchó con Leo de entrada y estaba contento, pero a mí no me dio bola (nunca le caen bien de entrada las mujeres, les desconfía, las estudia hasta que empieza a quererlas). Demi  estuvo conmigo, le di de comer, me hizo algunos berrinches y para las 12 estaba harto de aguantarnos y se quería ir a dormir.
Con los días nos fuimos relajando, al conocerlos más los queríamos y más seguros estabamos de que habíamos tomado la mejor decisión de nuestras vidas.
A pesar de todo el cansancio, agradezco y valoro haber hecho la vinculación. En nuestro caso me parece que fue necesaria y muy valiosa. Nos sirvió para conocernos, les sirvió para relajarse y confiar. Cuando llegaron a casa, ya eramos mamá y papá y ya existía en ellos el deseo de estar con nosotros.
Diez dias de vinculación y nos mandaron a casa e empezar a vivir como familia!

miércoles, 7 de julio de 2010

Estabamos cerquita...

En mayo de este año nos postulamos para chiquitos con enfermedades crónicas. Nos llamaron rápidamente y el 2 de junio fuimos a una segunda entrevista donde nos presentaron el caso de dos hermanitos de 5 años y su hermanito de 1 año y medio, ambos con vih, contraido al nacer. Buscaban familia para ellos y eramos los unicos interesados (que triste que una enfermedad los convierta en "no elegibles"). Dijimos que sí! todo nuestro ser dijo sí, los sentimos nuestros, estabamos felices! Nos contaron de ellos todo lo que sabían, nos hablaron de la vinculación, de la guarda, del tratamiento.
No tuvimos dudas, estabamos seguros de lo que queríamos. Ya queríamos conocerlos, pero los nenes estaban bajo juez y era él quien decidía si nos aceptaba como los papás de los nenes.
Nos mandaron a casa a esperar. Un mes tardaría el juez en comunicar su decisión. Si nos elegía empezaríamos inmediatamente la vinculación. Pero Dios decidió que no valía la pena que esta familia siguiera esperando; ese llamado que tardaría un mes tardó solo una semana! el 9 de junio me avisaron que debíamos presentarnos en el juzgado que lleva la causa de los nenes, el martes 15 de junio para una evaluación (otra más).
Ese día nos levantamos bien tempranito y allá partimos, con miedo, pero muy ilusionados.
La poca gente que sabía de esto y con experiencia en adopción, nos mandaban a preparar la habitación y comprar las cosas para los nenes, pero tantas desiluciones en nuestro haber nos dictaban cautela, esperar, ir despacio...
Fuimos al juzgado sintiendonos cerca de nuestros hijos, pero tratando de poner freno a nuestra ilusión. Yo pensé que nuevamente vendrían las preguntas sobre nuestra vida, nuestro deseo de adoptar, bla bla, pero de entrada prepararon los oficios para autorizarnos la vinculación!! Al dia siguiente podríamos conocerlos!!!

sábado, 3 de julio de 2010

Privatización

Pensaba abrir otro blog para empezar a escribir esta nueva historia, pero no puedo, porque todo lo que salió en este blog fue el proceso que me llevó a ser mamá, y la llegada de mis bebés es la continuación de mi vida, totalmente renovada, más feliz y más ocupada pero sigo siendo yo.
Lo que sí voy a hacer es privatizarlo prontito.
Besitos de mamá y peques!