Mis hijitos!

Lilypie First Birthday tickers

sábado, 30 de octubre de 2010

Mala madre

El otro día vi en la calle a un nene de jardin de infantes insultando a su mamá.  Kevin abrió los ojos gigantes y yo aproveché para recordarle a mi hijo que eso no está bien...Y mientras caminabamos, no pude dejar de preguntarme, como tantas otras veces que veo estas situaciones: ¿donde quedó el respeto por los padres?  ¿en qué momento los adultos le dieron el poder a los chicos? ¿en qué momento los papás dejaron de poder decir no y comenzaron a permitir que  sus hijos sean los que mandan en el hogar? Lo veo todo el tiempo en la calle, en la escuela, entre la gente cercana...chicos autoritarios, caprichosos, irrespetuosos, acostumbrados a salirse con la suya en todas las situaciones, y papás que dan demasiadas explicaciones, que ceden, que les cuesta y les da culpa el límite. El otro día, yo como mamá, cuestionaba la tarea docente y mencionaba cuanto deja ésta que desear, y la comparaba con las maestras de antes, que no faltaban nunca, y me puse a reflexionar y es cierto que los papás tampoco son los de antes, que enseñaban a sus hijos a respetar a la maestra. La escuela era el segundo hogar y a la maestra había que obedecer como si fuera tu mamá. Ahora  los papás  insultan a los maestros frente a los chicos, los agreden si les desaprueban al hijo. Ahora los papás  enseñan a sus hijos que nadie les puede decir no, y son chicos que crecen sin tolerancia a la frustración. Veo nenes que reclaman a gritos lo que quieren porque saben que lo consiguen: golosinas, juguetes, jugar en la play, no estudiar y aún así salir a jugar...podría estar todo el día dando ejemplos de lo que veo a diario.

La maternidad es nueva para mí y me encuentro con problemas y situaciones que a la mayoría les tocaría vivir en unos  años. Yo no tengo dos bebés de cuatro meses, tengo hace cuatro meses dos nenes con problemáticas de nenes de 2 y 5 años. No me las sé todas, no tengo todas las respuestas, al contrario, tengo miles de dudas, y todos los días me pregunto si estaremos haciendo las cosas bien, pero sí sé con certeza cómo no quiero ser. 

Alguien escribió esto que me identifica.  Ahí va:

Mala Madre:
Algún día, cuando mis hijos sean lo suficientemente grandes para entender la lógica que motiva a los padres, les diré:

Te amé lo suficiente para preguntarte a dónde ibas, con quién y a qué horas regresarías a casa.

Te amé lo suficiente para insistir en que ahorraras dinero para comprarte una bicicleta, aunque nosotros, tus padres, pudiéramos comprártela.

Te amé lo suficiente para no haberme quedado callada y hacerte saber, aunque no te gustara, que aquel nuevo amigo no era buena compania.

Te amé lo suficiente para fastidiarte y estar encima de ti durante dos horas mientras arreglabas tu cuarto, un trabajo que me hubiese tomado a mí sólo 15 minutos.

Te amé lo suficiente como para dejarte ver mi ira y mi desilusión con lágrimas en mis ojos. Los niños deben entender que los padres no son perfectos.

Te amé lo suficiente como para dejar que asumieras la responsabilidad de tus acciones, aunque fuera doloroso.

Pero, sobre todo, te amé lo suficiente como para decirte ¡no!, aunque sabia que me ibas a odiar por ello (y en algunos momentos sé que me odiaste).; esas fueron las batallas más difíciles para mí. Pero estoy contenta, dieron resultado, porque las gané y porque, al final, también las ganaste tú.

Algún día  cuando mis nietos hayan crecido lo suficiente para entender la lógica que motiva a los padres y madres; cuando ellos les pregunten si su madre era mala, mis hijos les dirán:

¡Ella sí que lo era!

Era la mamá más malvada que había en todo el mundo.

Cuando otros chicos comían golosinas en el desayuno, ella nos hacía comer cereal, tostadas y tomar leche. También nos preparaba cenas diferentes a las de otros niños.

Mamá tenia que saber quienes eran nuestros amigos y que hacíamos nosotros con ellos. Mi mamá insistía en saber dónde estábamos todo el tiempo.

Nos da verguenza admitirlo pero rompió las leyes del trabajo de menores, ya que nos hacía trabajar. Teníamos que lavar los platos, ayudar a sacar la basura,  arreglar nuestro cuarto y toda clase de trabajos forzosos.

Era desesperante vivir con ella, estaba pendiente de que nos cepilláramos los dientes, que nos bañáramos, que estudiáramos "¿Ya hiciste la tarea ?"...

¡Qué vida la que me hacía vivir mi propia madre! La vida era difícil.

Ella insistía en que dijéramos la verdad y nada más que la verdad. Cuando llegamos a la pubertad, te juro que ella podía leer nuestras mentes.

Ella no dejaba que nuestros amigos tocaran la bocina del auto al llegar a buscarnos a nuestra casa; debían llegar a la puerta donde ella pudiera conocerlos y saludarlos.

Cuando todos podían volver tarde de la noche con 12 años, tuvimos que esperar como hasta los 16 para hacerlo, y aquella pesada se levantaba para saber si la fiesta había estado buena (solo para ver en que estado estábamos al volver).

Por nuestra mamá, nos perdimos de muchas experiencias: nunca probamos drogas, nunca estuvimos presos, ni fuimos vándalos, ni odiados por los vecinos, y todo por su culpa.

Ahora estamos solos en nuestra casa, somos simplemente adultos bien educados, honestos, responsables. Y estamos haciendo lo mejor que podemos para ser padres malvados, tal como lo fue mi mamá.

Ya sabemos todo lo que está mal en este mundo; y ¿saben por qué?...

Creo que debió haber mayor cantidad de mamás tan malvadas como la mía. 

domingo, 24 de octubre de 2010

4 meses!

Las veces que me dijeron que ser mamá no es fácil, pensé que exageraban, que era el discurso de quien no tuvo problemas para concebir y reniega de su suerte. Bueno, ahora reconozco que tenían razón, ser mamá no es fácil, a veces agota y muchas veces se me termina la paciencia; sufro temiendo estar haciendo las cosas mal, ser demasiado rígida, o demasiado flexible;  de pronto me encuentro siendo juzgada por madres que se creen con autoridad; de vez en cuando sueño con el silencio que tenía antes y ruego que se vayan a dormir para poder descansar.

Duermo en estado de alerta, la ropa no me dura limpia más de lo que tardo en ponermela, la casa jamás está ordenada, me quiero morir cuando se lastiman, tengo que organizarme para bañarme, depilarme o estar sola un rato con mi marido...

Soy rompebolas, exigente.

Tengo una agenda mental del horario de sus medicamentos, de las citas con el pediatra, con el infectologo, con el cardiologo...jamás me olvido de ninguna, pero fui tres veces a la obra social a buscar una orden para atenderme yo, que estaba segura de haber llevado y acusé a la empleada de irresponsable por habermela perdido, cuando en realidad la orden estaba en casa (todavía sigo pensando que la llevé jajaja).

Ser mamá adoptiva de dos hijos de 2  y 5 años con vih no es fácil, pero es maravilloso! Porque son dos soles,  porque me dan un millón de razones para reír, porque me dan besos pegajosos, porque son nobles, inocentes, divertidos, energicos, porque son mios!
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Parezco una loca privatizando y desprivatizando el blog. La razón de la privatización fue porque tenía fotos de los nenes y quería preservarnos, la razón de volver a hacerlo público es querer que más personas se animen (igual saqué las fotos).
Saludos!